Toda la ciudad de Santiago de Compostela gira en torno al Camino de Santiago, los nombres de todos los negocios hacen alusión al camino, las calles, los recuerditos de turistas, los platillos en los restaurantes…..todo huele a Santiago.
Según lo que cuentan, en el siglo IX el ermitaño Pelayo tuvo una revelación, escuchaba a los ángeles cantar y veía unas luces en el bosque, el obispo Teodomiro se pone a investigar y entre la maleza encuentra el sepulcro de Santiago el Mayor.
Santiago, como todos sabemos, fue uno de los doce apóstoles de Jesús y con el que tuvo una estrecha relación. A la muerte del hijo de Dios los apóstoles se desperdigaron por el mundo y…….aquí la cosa se pone turbia porque es justamente donde nacen las contradicciones, unos dicen que Santiago fue asesinado y echado a los perros, sus seguidores recuperaron el cuerpo y lo subieron a una barca que navegó hasta Galicia (fueron los que según esto, escondieron el cuerpo en el bosque).
Otros, en cambio, que Santiago llegó por su propio pie a España y predicó, sin mucho éxito, la palabra de Dios por Asturias, Galicia, Castilla y Aragón. Luego a orillas del río Ebro se le apareció la virgen y le ordenó construir una iglesia…………..vayan ustedes a saber cuál fue la verdad, lo cierto es que Europa se vertebró, en gran parte, por el camino.
Cuando los primeros peregrinos empezaron a caminar hacia Santiago de Compostela se inició el establecimiento de pueblitos en el camino, pueblitos que luego se hicieron grandes asentamientos y después, lo que hoy conocemos como ciudades. Los peregrinos iban tomando nota de cuáles eran las mejores rutas, ya saben, que tuvieran ríos cerca, que no hubiera guerras, que estuvieran bien comunicados con otros pueblos, que los habitantes fueran hospitalarios etc. y estos datos se los iban comunicando entre ellos.
Ahora bien, muchos de ustedes podrán estar preguntándose…..y eso del Camino de Santiago qué es?, ajá! pues me alegra que me hagan esa pregunta jajajajaja
yo, en mi ignorancia, no me enteré muy bien del tema hasta que conocí a Ángel, que junto con Fátima y José María lo hicieron hace ya algunos años.
El Camino de Santiago es en realidad varios caminos, que, en resumen, tienen su final, para muchos en la Catedral de Santiago de Compostela, para otros en Finisterre. El camino más conocido es el camino francés que entra en España por Roncesvalles y Sompot, en los Pirineos y atraviesa las comunidades autónomas de Aragón, Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia.
Existe la vía de la plata que sale desde Andalucía, el camino portugués, el camino de Fisterra-Muxía y algunos más (creo que existe el camino que viene desde medio oriente, otro desde Italia y alguno más desde Inglaterra).
La idea es recorrer alguno de esos caminos hasta llegar a Santiago, no se tienen que hacer desde el inicio, puedes empezar en alguno de los puntos que toque. Cómo se recorren? pues a pie, que era la manera más común de trasladarse de un sitio a otro en los siglos pasados. La gente que hace el camino se prepara física y mentalmente para hacerlo, imagínense son por lo menos cien kilómetros! y no crean que se quedan en hoteles, no, por todo el camino hay albergues donde los peregrinos se quedan a descansar de forma gratuita.
Hay un montón de cosas que podría contar del Camino, es increíble la cantidad de personas que te encuentras caminando por ahí con su mochila al hombro, su bastón, su sombrero, sus ampollas y su sonrisa.
Ángel me cuenta que los caminos atraviesan el campo, caminan entre montañas, piedras, maleza, humedad (en Galicia llueve todo el año), hay ocasiones que se hace de noche y no puedes parar hasta llegar a un albergue y a veces el llegar no significa tener donde dormir porque puede ser que estén llenos.
Hacer el camino no es sólo un acto religioso, es también un acto de introspección, un periodo de tiempo en el que solo estás contigo mismo, caminas y caminas, no tienes fuerzas para hablar y entonces la única comunicación que se realiza es la que llevas a cabo contigo mismo.
Fátima (mi cuñada) me decía que al acabar el camino, al llegar a Santiago, empezó a llorar, era llanto de satisfacción personal porque al haberlo conseguido se daba cuenta de que sólo ella había tenido que ver con su logro. Nada material vale en el Camino de Santiago, nada, sólo tu fortaleza física y mental te harán llegar a la plaza del Obradoiro.
Si dan click en “plaza del Obradoiro” verán una panorámica de 360º
En el tiempo que anduvimos por la zona conociendo los pueblitos vimos a grupos de amigos, señores mayores, familias enteras (con bebés en carreola!) y peregrinos solitarios. Ángel sonaba el claxon del coche y los saludábamos al pasar
También entramos a un polideportivo que, ante la llegada de cientos de peregrinos al albergue de Portomarín habían adecuado como extenxión de albergue, ahí la gente dormía en la cancha de fútbol, pasaban la noche en el suelo, cuando entramos algunos curaban sus pies, otros en grupo, hablaban en voz baja respetando el descanso de los demás y algunos más compartían datos en los mapas………. 
Para que los peregrinos sean reconocidos como tales y puedan acogerse a la caridad ajena en, por ejemplo, los refugios para peregrinos, deben tener su credencial. Ésta acredita al portador la condición de peregrino. Te la dan luego de una entrevista personal (nunca por correo) en las asociaciones, cofradías, refugios, arzobispados y otros puntos (como la Universidad de Navarra) en los que el Arzobispado de Santiago ha delegado esta responsabilidad.
La credencial cuesta entre 0,2 y 1 €, aunque habitualmente se pide la voluntad. La credencial no genera ningún derecho; sólo demuestra que el portador es peregrino y puede así, acogerse a la hospitalidad de los refugios y de la gente que encuentre en el Camino. La credencial se debe sellar una o dos veces al día en los lugares por los que pasa (sellos de iglesias, refugios, hoteles, bares….), indicando la fecha, para demostrar que se está efectivamente haciendo la peregrinación.
Por otra parte, la credencial es el documento utilizado para conseguir “la Compostela”. Documento del Cabildo Catedralicio de Santiago que certifica la peregrinación por motivos religiosos o espirituales a Santiago. Para conseguir la Compostela se ha debido llegar a Santiago tras recorrer los últimos 100 kilómetros andando o 200 en bicicleta, como mínimo.
El símbolo del camino de Santiago es la concha de la vieira y tiene, como todo, su historia. Cuando en las primeras épocas de peregrinación los caminantes llegaban a Santiago lo único que les entregaban era la cocha de la vieira (era como la prueba de haber llegado). Al regreso a sus ciudades de origen los caminantes, satisfechos y orgullosos ponían la vieira en sus sombreros o en su bastón para que todas las personas que los vieran pasar supieran de dónde venían.
qué bonito verdad?
Todo el tiempo que estuvimos en Santiago veíamos llegar a los peregrinos a la Plaza del Obradoiro y gritar y llorar de emoción, muchos llegaban cantando en grupo. Podías estar a varias calles de la plaza y de pronto se escuchaban gritos y risas……..eran peregrinos que seguramente acababan de pisar la plaza.

Estando en un pueblito de esos que toca el camino (Portomarín), entramos a la iglesia (románica) y había misa, América y yo nos quedamos mudas al mirar alrededor y ver el estado en el que se encontraban los demás presentes. Algunos tenían las piernas y los brazos quemados totalmente por el sol, otros no podían caminar de tantas ampollas reventadas que tenían, uno más estaba enyesado (seguramente se había lastimado), pero nadie con mala cara, nadie!
Fue realmente muy inspirador……recorrer esos pueblitos te impregna de un ánimo muy especial…………………. te conmueve.
Si quieren más información: caminosantiago.org