Hoy me llegó un correo de Edgardo (asiduo de este blog, gesto que le agradezco muchísimo), me enviaba unos enlaces a You Tube y me decía que me recomendaba verlos.
Abrí el primero (es una charla dividida en dos partes), y empecé a escuchar a un hombre centrado, con una lógica aplastante, una verdad del tamaño del mundo y además, simpático, el juez Emilio Calatayud Pérez.
Cuando terminé de ver el video busqué en internet y lo que encontré es realmente interesante. Emilio Calatayud es juez de menores en Granada desde hace 16 años y su trabajo se ha popularizado gracias a las sentencias ejemplares y poco comunes que dicta.
Ejemplo 1. A uno de estos adolescentes piratas cibernéticos que desde Madrid entró en el ordenador de varias empresas granadinas y provocó daños de unos 2.000 euros, el magistrado condenó, meses atrás, a impartir 100 horas de clases a estudiantes de informática.
Ejemplo 2.
Jóvenes detenidos por conducir borrachos fueron enviados por Calatayud, a atender a tetrapléjicos del hospital de Granada. Al final de la condena y por voluntad propia, se quedaron de voluntarios para acompañar a los paralíticos cuando los llevan a la playa.
Ejemplo 3.
Tras un juicio por robo contra un menor magrebí sin papeles, los chicos infractores fueron condenados a ejercitar la solidaridad con el semejante por robar y agredir a muchachos de sus edades. Cada uno dedicó 100 horas de ayuda a los “sin papeles” que llegan a la costa en pateras. Sus horas empiezan a contar en el momento en que la embarcación aparece en la orilla.
Ejemplo 4.
Un joven manejó su motocicleta por las calles de Granada sin el seguro obligatorio, el juez Calatayud lo sentenció a dedicar 50 horas de trabajo a contar en viñetas (su gran pasión), la historia de los hechos y realizar un par de visitas a la planta de traumatología del hospital de Granada. Con esta decisión el juez no sólo pretendió que el adolescente demostrara sus dotes creativas, sino además, que analizara la irresponsabilidad de sus actos. El resultado: un cómic de 15 folios y el chico ya tiene seguro.
Emilio Calatayud dice que sus condenas son siempre educativas ya que si maltratas a un sin techo, repartirás comida entre indigentes; si pegas a otro chico porque te miró mal, limpiarás cristaleras de edificios públicos para que sepas de verdad lo que es que te miren mal; si te gusta prender fuego, te irás de turno con los bomberos.
Hace unos días estaba yo comentando que el siglo pasado fue el siglo de los derechos; los derechos humanos, los derechos de los negros, los derechos de las mujeres, los derechos de los pueblos indígenas, los derechos de los niños… Son estos últimos los que realmente me preocupan, estamos perdiendo el norte…ojalá este siglo fuera el siglo de las obligaciones…
Obligación para con los semejantes, obligación para con el planeta, obligación para con los padres…
Les recomiendo, junto a Edgardo, ver los videos, les pongo el primero.
No soy una experta en pintura…….Dios me libre de hablar de arte creyendo tener conocimientos, no, pero como la mayoría de los seres humanos tengo la capacidad de reconocer la belleza…..o al menos lo que mi cerebro considera bello.
Cuando decidí vivir en España una de las ventajas que encontré fue la cercanía de un puñado de ciudades interesantes y cuando he tenido la oportunidad de visitar algunas de ellas no me pierdo sus museos. Debo reonocer que algunas visitas no han sido todo lo extensas que me hubiera gustado, sin embargo guardo preciosos recuerdos.
De todos los buenos recuerdos que tengo de los museos, el momento que más me impactó fue cuando me paré en The National Gallery of London, frente al ‘Matrimonio Arnolfini’ de Van Eyck………impresionante! (de hecho la única lámina que he comprado en mi vida…….o bueno, que me empeñé en que me compraran, fue justamente la de esta pintura).
No puedo explicar qué me pasó pero era algo muy parecido a estar hipnotizada. De este recuerdo enlacé otro y es lo mucho que disfrutaba ver el programa de la hermana Wendy Beckett en People&Arts…….ella sí que sabía expresar con palabras lo que su mente captaba al ver algo bello.
Pero vayamos por partes. Esta pintura de la que les hablo es de Jan Van Eyck un pintor flamenco y en ella aparecen el mercader Giovanni Arnolfinni y su esposa Jeanne Cenami.
Van Eyck fue muy famoso en vida y sus retratos eran demandados por la extraordinaria fidelidad de sus modelos, como la mayoría de los pintores, sus obras tienen aspectos característicos de su estilo y en las obras de Van Eyck la presencia de la luz es una de ellas, casi siempre proviene de la izquierda.
Y es aquí donde aparece en mi memoria la hermana Beckett y su peculiar forma de explicar una obra de arte, ojalá la hubiera visto hablando de esta pintura. Luego de averiguar por aquí y por allá y de leer todo lo relativo al ‘Matrimonio Arnolfini’ pude hacer un análisis a lo “hermana Wendy”.
Los Arnolfini son pintados de pie, en la que parece ser su habitación de matrimonio, Giovanni posa como bendiciendo a su mujer, ésta tiene extendida su mano derecha, mientras apoya la izquierda en su vientre dando la apariencia de estar embarazada (cosa que jamás sucedió, por cierto). Ambos, Giovanni y Jeanne tienen para mi gusto, un aspecto muy parecido, con caras angulosas y blanquecinas, no demuestran ningún tipo de sentimiento, sólo están posando.
Cuando comienzas a familiarizarte con la escena te das cuenta de su gran realismo y de la presencia de una infinidad de objetos que están presentes sin causa aparente, pero no, todo tiene una razón para Van Eyck.
Erwin Panofski que al parecer está tan enamorado de este trabajo como yo, presentó un detallado análisis de los detalles y según sus investigaciones la pose de los Arnolfini revela los diferentes papeles que cumple cada uno en su matrimonio.
Giovanni tiene una actitud enérgica, bendice a su mujer como poseedor de esa autoridad, ostenta el poder moral de la casa, además sostiene con autoridad la mano de su esposa, que agacha la cabeza en actitud sumisa y posa su mano izquierda en su abultado vientre.
Las mismas ropas que llevan refuerzan el mensaje de riqueza, a pesar de que la ambientación sugiere un tiempo veraniego o, cuando menos primaveral, llevan pesadas túnicas que revelan su alta posición socioeconómica, el ropaje de él es oscuro y sobrio (aunque los remates de piel son evidentemente caros), y ella luce un pomposo vestido de colores vivos y alegres, con puños de armiño (además luce complementos como un collar, varios anillos y un cinturón brocado, todo de oro).
Hay, en la pintura, multitud de detalles que aparecen como si careciesen de importancia. Todo lo que contiene el cuadro proclama la riqueza de la joven pareja, desde la ropa y los muebles hasta la fruta en el alféizar de la ventana. Lo cierto es que esta pareja parece haber recopilado objetos de muchos países de Europa cosa que demuestra que Arnolfini, era muy rico.
Todo lo presentado en la obra tiene un significado y da una nueva dimensión a la obra:
Las naranjas, importadas del sur, eran un lujo en el norte de Europa, solo los ricos podrían haber comido naranjas en esa época.
La cama tiene relación con la continuidad del linaje y del apellido. Representa el lugar donde se nace y se muere. Los tejidos rojos simbolizan la pasión además de proporcionar un poderoso contraste cromático con el verde de la indumentaria femenina. En todo caso, era costumbre de la época, en las casas acomodadas colocar una cama en el salón donde se recibían las visitas y aunque generalmente, se usaba para sentarse, ocasionalmente, era también el lugar donde las madres recién paridas recibían, con su bebé, los parabienes de familiares y amigos.
La alfombra que hay junto a la cama es muy lujosa y cara otra muestra de su fortuna y posición.
Los zuecos esparcidos por el suelo (ellos van descalzos) representan el vínculo con el suelo sagrado del hogar y también son señal de que se estaba celebrando una ceremonia religiosa. La posición prominente de los zapatos es también relevante: los de Jeanne, rojos, están cerca de la cama; los de su marido, más próximos al mundo exterior.
En aquel tiempo se creía que pisar el suelo descalzo aseguraba la fertilidad.
Los rosarios eran un presente habitual del novio a su futura esposa. El cristal es signo de pureza, y el rosario sugiere la virtud de la novia y su obligación de ser devota. También el cristal del espejo alude a la pureza del sacramento del matrimonio.
El espejo es uno de los mejores ejemplos de la minuciosidad microscópica conseguida por van Eyck (mide 5’5 centímetros y cada una de las escenas de la pasión que le rodean mide 1’5 centímetros), y enlaza con el siguiente asunto. En torno al espejo se muestran 10 de las 14 estaciones del Vía Crucis (las paradas del camino de Cristo hasta su muerte). Su presencia sugiere que la interpretación del cuadro debe ser cristiana y espiritual en igual medida que legal y recuerda el sacrificio que tienen que soportar los esposos.
Explica Panofski que estos pequeños espejos convexos eran muy populares en aquella época; se llamaban «brujas» y se usaban para espantar la mala suerte. A menudo se encontraban junto a ventanas y puertas, para buscar efectos lumínicos en las estancias. Que se sepa, ésta es la primera vez que se usan como recurso pictórico, la idea tuvo mucho éxito y fue imitada.
La lámpara sólo tiene una vela, que simboliza la llama del amor (era costumbre flamenca encender una vela el primer día de la boda).
Giovanna lleva un elegante vestido verde (el color de la fertilidad), propio de un cuadro de boda. No está embarazada, su postura se limita a delatar el vientre, que entonces se tenía por una de las partes más bellas del cuerpo. También cabe pensar que su pose y la exagerada curvatura del vientre sugieran su fertilidady deseada preñez que nunca resultó.
En el cabezal de la cama se ve la talla de una mujer con un dragón a los pies, es probable que sea Santa Margarita, patrona de los alumbramientos, cuyo atributo es el dragón; pero por la escobilla que hay al lado podría ser Santa Martha, patrona del hogar, que comparte idéntico atributo.
El perro pone una nota de gracia y desenfado en un cuadro que es, por lo demás, de una apabullante solemnidad. El detallismo del pelo es toda una proeza técnica. En los retratos, los perros suelen simbolizar, como aquí, la fidelidad y el amor terrenal.
Lo único que faltaría es el sacerdote y el testigo, necesarios en todas las bodas, pero ambos personajes aparecen reflejados en el espejo, junto a la pareja: un clérigo y el propio pintor, que actúa como testigo, y que, con su firma, no sólo reclama la autoría del cuadro, sino que testifica la celebración del sacramento: “Johannes de Eyck fuic hic 1434″ (Jan van Eyck estuvo aquí en 1434).
El cuadro sería, por tanto, un documento matrimonial.
En fin, que la lámina está en mi sala, en una pared dedicada únicamente a ella, le compramos un marco que le va muy bien y con su cristal antireflejante……
Y para los que no conocen a la hermana Wendy les dejo este enlance donde hablan muy bien de ella. El video que ven aquí abajo es de la cortinilla de entrada de uno de sus programas…..búsquenla en YouTube, vale la pena!
Hoy tengo una gripa de esas de caballo, tan mal me sentía que tuve que irme de la oficina al centro de salud, primero porque de plano me dolía todo, segundo porque mis compañeros prácticamente me echaron de la oficina jajajaja no querían virus flotando en el ambiente, y aunque me remordía la conciencia de irme teniendo cosas pendientes, comprendo que también es un poco egoísta quedarte ahi estornudando y tosiendo cada 2 minutos.
Total, que no sé si es la gripa, el efecto de los antigripales, la navidad que llega, el frío que me pone triste o yo qué sé, que al ver este comercial “me entra una basurita en el ojo” y me dan ganitas de llorar……o de llamar.
Muchas cosas me ponen los pelos de punta, una de ellas es llegar a un Centro Comercial, estar buscando dónde estacionar, y ver cómo un (o una) sinvergüenza estaciona de lo más natural en un lugar destinado para minusválidos…….juro que reduzco la velocidad y hago todo lo posible por esperar a verlo bajar y comprobar que efectivamente tiene una minusvalía……la mayoría de las veces no es así……de verdad! la mayoría de las veces!!!
Para esos casos yo voy preparada. En el coche traigo papel y lápiz; busco dónde estacionar y escribo: “Este lugar está destinado para minusválidos……..ojalá nunca lo llegues a necesitar de verdad. Es una vergüenza!”. Corto la hoja de papel y se lo pongo en el parabrisas.
Ya sé, es horrible hacer esto, pero es que no puedo pasar de largo ante un acto de tan poco civismo y respeto por los demás ….me estoy viendo yo igualmente irrespetuosa?, quizá me paso de la raya, pero me voy muy tranquila.
Hoy, Ángel que conoce mi, hasta hoy, secreto, me dijo que leyera la siguiente noticia…parece ser que me ahorrará trabajo, las hojas de reclamo ya vienen hechas!!!
Hoy en la mañana iba para la oficina y en la radio estaba el programa que escucho siempre y le pedían a la gente que llamara y contara sus historias de “fantasmas”….me acordé de la mía y es esta que escribí aquí en Blog hace un tiempo. La vuelvo a poner
Llevaba un tiempo pensando escribir sobre esto pero no me animaba, primero porque seguramente tú que lees pensarás que estoy mintiendo y segundo, porque no sólo lo pensarás de mí sino también de las personas que mencionaré.
En mi vida han pasado cosas raras pero casi todas con explicación lógica, la que a continuación relato no la tiene.
“La niña que me llamó por mi nombre”
Hace muchos años dormíamos en la misma recámara mi hermana y yo, como ella es más chica, yo lo hacía en la parte de arriba de la cama litera.
América siempre ha sido miedosa y en esos días le había dado por levantarse de noche al baño no sin antes despertarme para que la acompañara.
Esa noche yo me acosté realmente cansada y cuando en mitad de la oscuridad y entre sueños escuché una voz que me hablaba por mi nombre, mi primera reacción fue ignorarla.
Norma……….Norma……….era una voz muy dulce, de niña. Yo empecé a despertar de verdad y abrí los ojos, no veía nada pero escuchaba……….Norma………Norma……….y entonces, al sentirme despierta de verdad, caí en la cuenta de que esa voz no era de mi hermana.
Tragué saliva, se me tensaron todos los músculos y no podía moverme del miedo que tenía, la voz se acercaba a mi cama, era como si la persona a la que pertenecía se moviera de la puerta de la recámara hacia mi.
Lo único que pude hacer fue voltearme completamente dando la espalda a la puerta y taparme hasta la cabeza con la delgada sábana que mi cama tenía en pleno verano.
Yo temblaba y la voz seguía……Norma…..Norma……..y de repente…..silencio, nada, no se escuchó nada más.
No puedo decir que dormí porque mentiría, esa noche el cansancio pudo más que yo hasta bien entrada la madrugada y casi amaneciendo escuché a mi mamá en el baño preparándose para ir a trabajar.
Brinqué y corrí a contarle lo que me había pasado, me escuchó y me miró atentamente, lo que me contó a continuación sólo hizo que me sintiera aún más asustada.
Mi mamá me dijo entonces que ella llevaba varias mañanas viendo una sombra. Mientras ella se peinaba en el baño, el foco de arriba del espejo creaba sombra detrás suya y que en días consecutivos había visto como la silueta de un niño chico que se movía atrás de ella.
Quiso convencerse de que era su bata o el reflejo de alguna otra cosa pero que siempre le pareció el vestido de una niña que cuando mi mamá volteaba hacia atrás, corría afuera del baño.
Ya asustadas las dos y sin decirle nada en absoluto a mi hermana, le contamos todo a mi abuelita, ella prendió unas veladoras y rezó.
Reza muy bien mi abue porque la niña no volvió. Dicen que a veces las almas se pierden en el camino y lo único que piden es que una buena persona les encienda una luz para encontrarlo de nuevo.
Nunca volvimos a hablar del tema, ni mi mamá, ni mi abue, ni yo; pero esto sucedió de verdad.
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