Aprovechando los días libres que aquí en Sevilla nos dan por la feria, organizamos, Paqui y yo, un viajecito a Úbeda y Baeza.
Estas dos ciudades andaluzas siempre son pronunciadas juntas porque, además de estar muy cerca una de otra (8 kms.), obtuvieron en conjunto, la categoría de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003. El paisaje que presentan está lleno de olivos y sembradíos de cereales y rodeado de las montañas del Parque Natural Sierra de Mágina.
Salimos el jueves por la mañana, hicimos más o menos 3 horas desde Sevilla y al llegar a Baeza que es donde teníamos el hotel, nos llevamos la grata sorpresa de haber reservado en uno de los mejores hotelitos en los que hemos estado y en lo que Paqui y Jordi estuvieron de acuerdo
Para los interesados, el hotel se llama Baeza Monumental y le damos un diez en todos los sentidos.
Ese primer día hicimos un recorrido rápido por Baeza, el centro se recorre en poco tiempo y más si lo haces simplemente admirando los edificios, cosa que al día siguiente resolvimos. No puedes visitar un lugar sin saber exactamente qué estás mirando, así que contratamos una guía.
Les cuento primero de Úbeda. Esta ciudad como tal, comienza su historia en época árabe, la fundó Abderramán II ( 822-852) y la llamó Medinat-Ubdadat-al Arab (Úbeda de los árabes), muy seguramente fue creciendo gracias a a la vida agrícola que siempre la ha marcado, en ella se asentaron los árabes por mucho tiempo para finalmente ser conquistada por el rey Fernando III el Santo en 1233.
Este hecho dio lugar a la convivencia de tres culturas, la árabe, la cristiana y la judía (como casi en todas las ciudades de Andalucía). Úbeda, gracias a su estratégica ubicación, se vio beneficiada con numerosas concesiones y privilegios, lo anterior se nota muchísimo en su arquitectura llena de palacios. El esplendor de la ciudad se debió a varios factores como las favorables vías de comunicación (colinda con Granada por ejemplo), su extenso territorio y el asentamiento de ricos y nobles.
Úbeda quedó marcada en el siglo XVI con la presencia de ilustres personajes como San
Juan de la Cruz y también por familias como la Cobos Molina. Francisco de los Cobos era hijo de un rico mercader que no tenía títulos nobiliarios, pero que, acertadamente, se casó con María de Mendoza y Sarmiento que sí que los tenía pero a la que la hacía falta el dinero (muuuuuuuy buena suerte!).
Es gracias a esta familia y más concretamente al egolatra de Don Francisco, que Úbeda tiene unas invaluables joyas arquitectónicas llenas de historia diseñadas y construidas principalmente por Andrés de Vandelvira. La ciudad cuenta con 48 monumentos casi todos de estilo renacentista, 9 edificios declarados Monumento Nacional y 19 declarados bien de interés cultural.
No pueden perderse la Sacra Capilla del Salvador construida por Francisco de los Cobos. El señor, como no podía ser enterrado con la nobleza, no tuvo mejor idea que construirse una ‘capillita’ y tremenda capilla!!! hay que visitarla. Actualmente pertenece a los Duques de Medinaceli.
El viernes hizo frío, muuuucho frío, pero aún así disfrutamos la visita que gracias a Dios terminó en un bar que nos sirvió unas tapitas que nos supieron a gloria.
Y ahora Baeza
Bautizada como Vivatia por los romanos y luego como Bayyasa por los musulmanes, Baeza ha tenido una historia muy sufrida durante toda su existencia, si bien es cierto que su vida agrícola y ganadera fue muy próspera en un tiempo, también es verdad que ese periodo duró relativamente poco porque las guerras, la recesión del s. XVIII y las malas decisiones tomadas por varias generaciones de reyes, hundieron a Baeza que, a pesar de todo, conservó admirablemente muchos de sus palacios y edificios de singular belleza.

La guía que nos acompañó en Baeza contó que en época medieval existían en Baeza dos familias muy ricas que no dejaban de pelear por el Alcázar, luchas iban y luchas venían y todos los chismes de esta historia iban a parar a Isabel la católica que, harta de tanto pleito, tomó la decisión de demoler el Alcázar de Baeza y fue hasta ese momento que los Benavides y los Carvajales dejaron su lucha. A este hecho se le conoce como ‘La guerra civil baezana’ (cuya dramatización vemos protagonizada por Ángel y Jordi)……….menos mal que no se pelearon por más edificios porque nos hubiéramos perdido de joyas como :
La puerta del Barbudo, que es uno de los pocos restos que quedan de la muralla que rodeaba Baeza desde el siglo XI. Su nombre de debe a Martín Yáñez de la Barbuda que salió por ella para luchar en Granada contra los moros.
La fuente de Santa María, que fue colocada frente a la Catedral conmemorando la llegada del agua a Baeza en 1564. Ambos lados de la fuente tienen exactamente la misma apariencia y da nombre a la plaza donde se encuentra.
La antigua Universidad, de la que tengo que decir que tenemos momentos memorables como este en el que Jordi se atreve a dar cátedra en el paraninfo que tiene aires del siglo XVIII
En el edificio también se puede acceder al aula Antonio Machado, llamada así porque entre 1912 y 1918 el poeta dio ahí clases de francés. En ese salón se pueden ver documentos como la nómina de Machado, algunos periódicos de la época donde publicaba y hasta un listado de días en los que faltó a clase el profesor :S
Pero sin lugar a dudas el edificio que más me gustó fue el Palacio de Jabalquinto, de estilo gótico flamígero que presume cuatro escudos de armas inclinados (dicen que de estilo francés), dos de ellos del marido y dos de la esposa dueños originales del palacio (Juan Alonso Benavides Manrique, conde de Jabalquinto…………de los Benavides de toda la vida jajajaaja, de esos que se peleaban por el Alcázar
)
El interior tiene un patio renacentista digno de un rey y además una escalera barroca de piedra que ya quisieran muchos en sus castillos. Actualmente el edificio pertenece a la Universidad y tuvimos la suerte de poder entrar, pero no así de poder subir a la primera planta
Bueno podría seguir hablando de la Catedral, de la Iglesia de la Santa Cruz (que conserva, como Dios le dio a entender), algunos frescos originales, del Arco de Villalar, de la fuente de los leones, etc., pero para eso está internet
Úbeda y Baeza valen mucho la pena, con un fin de semana bien organizado basta para verlas en su totalidad, aconsejo ir al final de la primavera y así, evitar el terrible frío que pasamos jajaja.
Ya de regreso hicimos una paradita técnica en Andújar, para después llegar a Écija, ver sus torres y comer en la plaza principal
Aquí vemos a Paqui practicando la fotografía de la que Ángel se dio vuelo compartiendo tips y mañas
Hacía mucho tiempo que no salíamos de viaje, el lugar elegido fue precioso pero la compañía, sin lugar a dudas, fue lo mejor
hablamos mucho, compartimos historias, nos contamos nuestras vidas, resolvimos los problemas nacionales y mundiales y Jordi y yo descubrimos que compartimos el gusto por las historias de terror/fantasmas/sucesos inexplicables/poltergeist y demás ……
Hemos descubierto a los compañeros de viaje ideales!!