Mi mamá siempre ha trabajado, así que siempre necesitó quién le echara una mano en la casa y una mano con nosotros. Siempre fue muy considerada con la chicas que nos ayudaban, las trataba muy bien, no recuerdo jamás a mi mamá levantándoles la voz o tratándolas mal, ella siempre fue (y es) respetuosa y siempre se preocupó por ellas y sus familias.
La ayuda en casa siempre se necesita y más cuando trabajas fuera de ella, así que me las he visto negras durante un año. Llegas cansada de la oficina y el trabajo sigue en casa……..no es vida, de verdad. Si yo tuviera la capacidad de no ver el polvo en los muebles, de no preocuparme por las arrugas en la ropa, las manchas en la cocina y el desorden en los armarios, todo sería más llevadero, pero no me es posible, así que me agobio, sufro y me estreso.
Cada vez que sufría me venía a la cabeza Irina, la chica que tenía hace un año y a la que en un ‘corto circuito’ de mi cerebro despedí por faltar a menudo, fue uno de esos instantes en los que te agarran en mal momento y le cobras a quién no debe…..lo que no debe.
Al principio sobreviví muy bien la verdad, lo que me ahorré sin ella me lo gasté en ropa (ja!) y fui muy feliz, luego encontré quien me ayudara (nunca faltó quién) pero no era igual. Yo había encontrado a mi media naranja de la limpieza y la había perdido (despedido, más bien), yo me encargaba de mantener la casa ‘habitable’, pero nunca tenía ganas, tiempo o energía de hacer las cosas a fondo, así que esta semana llegué al límite.
Las alarmas saltaron después de que pasaron 2 días sin que metiera mano en la limpieza de la cocina, ya no podía más, cada día tenía que hacer algo en casa, barrer y poner una lavadora o sacudir y lavar el baño, tender y lavar la terraza, limpiar el refri y limpiar el suelo y eso sin dejar de planchar un solo día!!!! ……. esa no es vida
y menos cuando te levantas a las 5.30 todos los días y llegas a casa para seguir trabajando!
Así que tragándome el orgullo y agarrando fuerzas, marqué el número de Irina, yo tenía pensado todo un discurso, todo muy diplomático y serio y si no funcionaba me pasaría al ruego desesperado jajajaja
Hoy 1 de mayo, suponiendo que ella estaría en su casa y libre, marqué. Me contestó como siempre, muy amable y sonriente. Mi primera frase fue: Irina, te necesito! (la opción desesperada me salió del alma) y ella se rió y me dijo que qué pasaba, le expliqué que la casa se caía, que yo estaba muy cansada y que no tenía más ánimo de enseñarle a nadie cómo me gustaba que se hicieran las cosas, que la llamaba porque con ella no tendría que volver a empezar………..y dijo que sí!
Soy totalmente consciente de que alguien tendrá que perderla para que venga a mi casa, lo sé, me siento fatal pero ya no puedo más! de verdad!. También he tratado de consolarme ante ese pensamiento diciéndome a mi misma que ella podría haber dicho que no (me lo hubiera merecido), pero algo debimos haber hecho bien Ángel y yo cuando alguien decide volver.
No les diré que soy tan buena como mi mamá, no, pero sí que aprendí de ella a respetar a las personas que nos ayudan en casa, a valorar su trabajo y a agradecerlo. Recuerdo cuando en el verano pasado le dije a mi mamá que Irina ya no venía, me preguntó la razón y yo muy digna le dije que porque faltaba mucho……….mi mamá puso cara de: ‘esa no es razón suficiente….pero tú sabrás lo que haces’.
Como en casi todo, mi mamá tenía razón, yo no sabía lo que hacía jajajaja
El jueves Irina vuelva a casa y tengo grandes planes para nosotras……. una vida llena de orden y limpieza.