A solicitud de Alejandra publico hoy:
2/3 ‘Tres son multitud’
Laura tenía un muy buen trabajo en la Ciudad de México, tenía 30 años, vivía con sus padres, era inteligente, independiente y solterísima. Estar todo el día en la oficina no le permitía salir y conocer gente y además, su círculo de amistades estaba formado por parejas con hijos, ningún soltero interesante ni en el trabajo, ni entre los amigos, ni en su vida.
Alguien le habló de entrar en un chat y muy desconfiada al principio, lo hizo. No tardó mucho en conocer a un español que tenía todo lo que ella buscaba, era guapo, estaba soltero, tenía estudios de Doctorado y era reconocido en su círculo de trabajo por su enorme valía profesional (daba conferencias internacionales y toda la cosa).
Al español, que desde este momento le diremos Jorge, también le gustó Laura. Se pasaban tardes enteras chateando, intercambiaban fotos, hablaban de temas importantes y no tan importantes. Así comenzó una relación virtual que se convirtió en totalmente real cuando Jorge viajó a México a conocer a Laura y confirmaron que no sólo se gustaban, además parecía que se querían.
Ella, después de pensarlo bastante, dejó todo en la Ciudad de México y se fue a vivir con él a España. El plan era el siguiente: se casarían por el civil en España y comprarían una casa al gusto de Laura con el dinero que Jorge obtuviera de la venta de su piso. Todo aclarado y todos de acuerdo.
El problema empezó cuando Laura llegó y se dio cuenta que para tener su casa tendría que vivir en la casa de suegra, ‘es temporal’ le dijo él. La madre de Jorge era muy conocida en el pueblo donde vivían gracias a un negocio que atendía y para que Laura ‘no se aburriera’ le pidió que le ayudara.
Las mexicanas somos muy tontas y siempre nos pasamos de educadas al principio. Laura no pudo decir que no y se puso a trabajar de gratis 8 horas al día…….’es temporal’ decía ella. Con el tiempo la familia de Jorge le fue tomando confianza a Laura y cuando ésta salía del trabajo las hermanas (casadas y con hijos), le pedían a Laura que les cuidara a los niños mientras ellos se daban ‘un respiro’ y salían al cine o a cenar en pareja……….’es temporal’ se repetía Laura.
Cada noche le recordaba a Jorge la urgencia de comprar una casa y un día la buena fortuna le sonrió, encontraron una que le encantó a la madre de Jorge (?) y la compraron. Cuando la quisieron pintar encontraron un color que a la madre de Jorge le pareció perfecto y cuando hubo que elegir la cocina la madre también habló.
Laura para ese entonces estaba cansada no sólo de trabajar de gratis para su suegra, también estaba cansada de que la utilizaran de limpiadora (la suegra, al ver que Laura era muy comedida, despidió a la chica que les ayudaba en casa) y además de niñera, todo gratis, todo sin preguntar, todo sin un ‘puedes?’ y lo peor sin un ‘gracias’.
La situación no le gustaba y Jorge parecía no darse cuenta porque lo que decía su madre iba a misa. Llegó el verano y la madre se fue de vacaciones -es el momento!- pensó Laura, ahora, con mi suegra muy lejos podré hablar tranquilamente con Jorge explicándole cómo me siento y pidiéndole que nos mudemos ya a la casa nueva.
La conversación comenzó mal porque desde el principio Laura se dio cuenta de que a cada cosa que decía, Jorge salía en defensa de su madre y de sus hermanas justificando cada acción y argumentando que ellas lo hacían como muestra de confianza y familiaridad (ja!). Laura pacientemente trataba de explicarle cómo se sentía y a cada esfuerzo que hacía Jorge se enojaba más. Jamás lo había visto tan enojado, empezó a gritar a dar puñetazos a la paredes, se acercaba a Laura con la mano en el aire………..y le pegó. Le pegó tan fuerte y tan repetidamente que Laura se quedó tirada en el suelo dolorida y llorando.
Jorge la jaló hasta una de las habitaciones de la casa y ahí la encerró con llave, eso fue un viernes. El domingo, después de dos días sin comer, sin poder ir al baño, después de suplicarle a Jorge que la dejara salir, éste accedió al darse cuenta de que Laura le hablaba ’sin reclamos’, reconociendo ’su error’ y pidiéndole que la perdonara.
Le abrió y ella pudo ver en el espejo los daños que Jorge le había hecho a su cuerpo. Había recibido patadas en el estómago, en la espalda, golpes en la cara, la cabeza y en las piernas. A duras penas podía moverse pero tomando valor se metió a bañar, salió y le dijo a Jorge (que por cierto todavía estaba muy ofendido por la actitud de ella) que quería ir a misa. Como él sabía que esa era una costumbre en ella, no le extrañó y le dijo que sí, pero que sólo podía salir con lo puesto y con las llaves de la casa para que al volver no lo molestara.
Laura, haciendo de tripas corazón puso buena cara y salió de la casa. Ellos estaban viviendo en una urbanización donde en una manzana había 4 casas, así que su casa abarcaba hasta la esquina. Caminó despacito, sin levantar sospechas y se dio cuenta de que Jorge la estaba mirando desde el portón. Dio vuelta en la esquina y sabiendo que estaba fuera de la vista de él se echó a correr.
No podía correr muy lejos, le dolía todo y empezó a llorar, lloraba de tristeza, de coraje, de miedo, de impotencia. Llegó a la casa que estaba detrás de la suya y tocó la puerta muy fuerte, muy fuerte. Salió una viejita asustada y al ver la cara de Laura y su llanto se asustó aún más. Como pudo Laura le explicó que vivía en la casa de atrás, que estaba huyendo de su novio, que le ayudara por favor, que no podía ir muy lejos porque simplemente no podía caminar. La viejita desconfiando se negaba a abrir pero cuando Laura se levantó la blusa y pudo enseñarle la enorme mancha morada que tenía en el estómago y en la espalda, la viejita no se lo pensó más y le abrió la puerta.
Ahora ya no era una histérica sino dos,la viejita le explicó que vivía sola, que no sabía qué hacer pero que le llamaría a su hija y que muy seguramente ella podría ayudarle. La hija no se hizo esperar y en pocos minutos ya estaba en casa de su madre junto a su novio que no podía creer lo que estaba viendo. Cuando entró les dijo que Jorge estaba como loco dando vueltas a la manzana preguntando por Laura a todo el que pasaba.
Pensaron entre los cinco y decidieron que Laura debía denunciar formalmente a Jorge, que la llevarían a la policía y que ahí les dirían lo que tenían que hacer. El novio de la hija metió el coche a la casa y escondieron a Laura en el asiento de atrás debajo de una colchas. Adelante iba la hija de la viejita y el novio y atrás la señora tratando de tranquilizar a Laura que temblaba debajo de las colchas.
Llegaron a la policía y explicaron lo que pasaba, Laura no traía documentación que la identificara y justificaron este hecho diciendo que Jorge sólo le había dejado sacar las llaves de la casa y nada más. La viejita, que hasta ese momento se había mantenido en un segundo plano habló por fin y dijo: la señora llegó llorando, golpeada y en sus manos únicamente traía este llavero que entrego, no hay dinero, no hay nada de valor. Salió como ese hombre quería, sólo con lo puesto.
España es muy seria con los casos de violencia de género e inmediatamente mandaron una patrulla a la casa de Jorge, lo detuvieron y lo trajeron a las oficinas. Laura acompañada en todo momento por estas tres buenas personas, lo reconoció detrás de un cristal y confirmó su denuncia.
La policía se puso en contacto con la Embajada Mexicana y le tramitaron el pasaporte en ese momento. La Embajada pagó el billete de tren (del pueblo a Madrid) para que recogiera su pasaporte y además, le pagó el billete de avión directo a la Ciudad de México. El gobierno español le ofreció a Laura facilitarle todos los tramites para nacionalizarla (como muestra de sincera preocupación) pero ella lo rechazó todo. Sólo quería regresar a su casa, volver con su familia y olvidar este horrible episodio de su vida.
El destino de Jorge se desconoce, sabemos que se quedó detenido y que tuvo que llamar a su madre para que le consiguiera un abogado, sin embargo eso no pudo durar mucho porque la justicia le explicó a Laura que para que a él lo dejaran en prisión tenía que quedarse en España para testificar. Ella se negó, no quería volver a verlo, no quería quedarse en España, no quería tener que repetir la historia una y otra vez.
Prometo poner pronto la tercera historia.
Hace ya bastantes meses que deseaba contarles esto. La entrada que a continuación escribo está dirigida más bien a aquellas personas que, teniendo el corazón lleno de amor y la cuenta de correo llena de mensajes de un ciber-amor, se están planteando seriamente cruzar el mundo en pos de la realización de todos sus sueños románticos.






No puedo dejar pasar el día sin recordar a Freddy Mercury que hoy estaría cumpliendo 62 años. Admiro muchísimo su trabajo, la forma de innovar en el rock, su capacidad para integrar en una sola melodía un toque coral, un solo de guitarra rockera y una energía en la voz y la interpretación que no se ha repetido en la historia de la música.
El tema es que Melvin me contactó, empezamos poniéndonos al día con nuestras vidas, dónde andas, qué haces, cuánto tiempo, etc., luego ya saben, las preguntas obligadas de: y sabes algo de: tal o cual?, hasta llegar al: y por qué no nos juntamos?. Así que ahí nos tienen, recordando gente, recordando episodios de nuestras vidas y organizando ‘el reencuentro’, ja!
Yo estaba que no me calentaba ni el sol, todos mis compañeros iban a ir, todos hacían planes y todas tenían decidido que modelito ochentero estrenarían (estábamos en 1984). Mi mamá, mucho más comprensiva, pero no por eso más liberal, llamó a un amigo suyo que trabajaba en la secundaria para realizar una investigación a fondo del susodicho evento. Muy seguramente el amigo debió tapar la bocina para echarse unas carcajadas, porque anda que preguntar si el baile era un lugar de confianza……..tiene guasa la cosa.