Hoy, Día Internacional contra la violencia de género quise publicar lo siguiente, narra un hecho real sucedido en enero de 2003, en la Corte de la Familia, en Sidney, Australia y muestra, a mi entender, cómo la violencia de género no siempre significa agredir físicamente.
Juzgado de Sydney, Australia, enero de 2003.
Se presentan ante el juez una pareja con sus respectivos abogados, ya que están en trámites de divorcio.
El abogado de la mujer reclama para ella el 50% de la venta de la casa –propiedad de los dos cónyuges–, así como una pensión de por vida por la cantidad de 500 dólares que, según enumera, será para cubrir los gastos de electricidad, teléfono y una pequeña lista de gastos mensuales.
El abogado del hombre protesta, alegando que el hombre no tiene ninguna obligación hacia su mujer, toda vez que los hijos son ya mayores de edad, están casados, y que ella bien puede ir a trabajar y mantenerse por sí misma y que ella nunca contribuyó a la manutención de esa casa, ni aportó ningún dinero para la compra de la misma.
El juez escucha a ambas partes y se queda indeciso leyendo los documentos.
De pronto, se escucha a la mujer llorando y el juez le pregunta:
– ¿Qué le pasa señora?
– Señor Juez, yo creo que es cierto. Así que voy a aceptar la sentencia de divorcio sin ninguna obligación de parte de mi marido hacia mi persona. Después de todo, yo bien podría ser una mujer profesional e independiente.
El juez le pregunta:
– ¿Y por qué usted no se convirtió en una mujer profesional e independiente? ¿Hay alguna razón que se lo impidiera?
– Realmente, señor Juez, no había ninguna, fueron decisiones tomadas por mí, voluntariamente.
– ¿Podría ser más explícita y enumerarme las razones que usted alega?
– Bueno, cuando me casé, yo acababa de graduarme de “High School” [educación media]. Mi intención había sido estudiar enfermería, pero no había dinero para pagar los gastos de dos personas estudiando, así que yo le dije a mi esposo que estudiara él y luego lo haría yo…
– Bien, ¿y qué pasó cuando él se graduó de ingeniero, por qué usted no estudió?
– Pues verá, él me pidió que tuviéramos nuestro primer hijo, ya que llevábamos cinco años casados y aún no lo habíamos tenido.
– ¿Y qué pasó después?
– Nada, el niño nació, él no quería que el niño fuera cuidado por personas extrañas, y yo entendí que él tenía razón, que con lo que él ganaba nos podíamos arreglar, ya que él ganaba muy buen sueldo. Así que decidí quedarme en la casa con nuestro hijo.
– ¿Y qué sucedió luego, cuando el niño creció, por qué no estudió?
– Nada, que ya para entonces tenía dos hijos más…
– ¿Dos más?
– Sí, es que verá., cuando tuvimos el primer hijo, mi esposo me dijo que debíamos tener un segundo para que el niño no se quedara sin hermanos, así que tuvimos el segundo tres años después, pero era otro varón…
– ¿Y…, qué tenía eso que ver…?
– No, no había ningún problema, estábamos muy felices, pero mi esposo me dijo que para que la felicidad fuera completa, debíamos tratar de tener una niña…
– Y…?
– Pues cuando el segundo hijo tenía ya 4 años, quedé embarazada y tuve a la niña…
– ¿Y entonces, por qué no estudió cuando ella creció?
– Porque no había quien llevara al mayor a las prácticas de pelota…, ni los llevara a la escuela, pues el autobús los dejaba muy lejos de la casa. Temiendo por su seguridad, mi esposo y yo decidimos que yo les llevaría a la escuela y les iría a buscar… Así las cosas, dejaba al mayor en “Junior High”, seguía con el segundo para la escuela básica y regresaba a la casa con la niña a preparar todo para la tarde. Cuando les recogía, dejaba al mayor en las prácticas de judo y al otro en las de football y seguía con la niña para las de ballet.
– Entonces, usted siguió posponiendo su educación…
– Sí, señor Juez, lo hice por mi propia voluntad.
– ¿Y cuando sus tres hijos se fueron independizando, por qué no regresó a estudiar?
– Para entonces la madre de mi esposo había enviudado, se enfermó y necesitaba de alguien que la cuidara, así que hablamos del asunto y llegamos a la conclusión de que no la íbamos a poner en un “nursinghome”, sino que la traeríamos a vivir con nosotros, ya que nuestros hijos ya no vivían en casa.
– ¿Y cuánto duró esta etapa…?
– Bueno, unos seis años. Ella tenía Alzheimer y como la cuidábamos tan bien, pues su decadencia no fue rápida, se tomó bastante. De hecho, murió de un ataque al corazón, después que llegamos del paseo que todas las mañanas dábamos por el barrio. Usted sabe, a ella le encantaba darle de comer a las palomas en el parque…
– ¿Y mientras tanto, quiero decir, durante todos esos años, había alguien que le ayudara…?
– ¿Ayudarme…? ¿A qué…?
– Pues a limpiar la casa, cocinar, quiero decir, las labores normales de un hogar…
– No, realmente, mi esposo ganaba muy buen sueldo, pero figúrese, tres hijos que criar, educar, el costo de la vida cada vez subía más, yo trataba de ahorrar, pero…
– ¿Y cómo ahorraba usted….?
– Pues, en lugar de llevar la ropa a la lavandería, yo lavaba en casa, planchaba la ropa de mi esposo y de los muchachos, arreglaba el jardín…, esto era lo que me costaba más esfuerzo, pues yo tengo problemas de la columna, pero siempre una hace su esfuercito y le aseguro que nuestro jardín no tenía nada que envidiarle al de los otros en nuestra calle.
– ¿Y quién cocinaba, usted también…?
– Por supuesto, mi esposo odiaba la comida de los restaurantes; como él tenía que almorzar fuera con sus clientes tantas veces, pues decía que nada como la comida que yo le preparaba…
– Y por supuesto, Ud. no iba a esas comidas.
– A qué comidas…?
– A las de su esposo con sus clientes…
– No, no tenía tiempo… Precisamente, fue en una de esas comidas que conoció a Patricia…
– ¿Patricia? ¿Quién es Patricia?
– Su novia, la joven con quien se va a casar cuando terminemos el divorcio.
– ¿Y cómo sabe usted que se va a casar con ella?
– Porque me encontré con ellos en casa de unos amigos comunes el día que estaban dando la noticia de su compromiso.
El juez se quedó mirando a la mujer y al ex esposo. Se levantó, cogió las carpetas con todos los papeles y se retiró. Todos quedaron mirándose, alguno se encogió de hombros y se sentaron a esperar que regresara.
Al poco rato, el juez regresó, se sentó y se ajustó las gafas. Entonces cerró las carpetas, las puso a un lado y dijo:
– Señora, yo he revisado cuidadosamente estas demandas. Y he llegado a las siguientes conclusiones:
Primero, el divorcio se le adjudica con fecha efectiva a partir de hoy. Segundo, su esposo no tiene que pagarle una pensión.
Al oír estas dos decisiones, el abogado y el marido se miraron con inteligente regocijo.
Pero el juez prosiguió…
– Tercero, Ud. se queda de dueña absoluta de su casa, del Mercedes Benz propiedad de su ex esposo, de la cuenta de ahorros y la de cheques, las cuales pondrá a su nombre inmediatamente y de las cuales él no puede tocar un centavo o lo tendrá que devolver; también la declaro beneficiaria absoluta de sus seguros de vida, de sus planes de retiro y su esposo tendrá la obligación de seguir pagándole por su seguro médico hasta que usted muera.
Mi decisión se basa en la suma de los sueldos como administradora, cocinera, chofer, servicios de lavandería y de jardinería, enfermera, etc., que usted prestó a su esposo, incluyendo hijos y suegra… Esta decisión es apenas una retribución parcial de salarios retenidos por los veintiséis años de servicios ininterrumpidos que usted ha prestado.
Como hay que ser objetivos, sabemos que su esposo no podría pagar toda esa deuda, de ahí que pague lo que, si bien no es suficiente, será relativamente justo. Además, él pagará por sus gastos de educación, transporte y libros, si usted decide regresar a la universidad a estudiar la carrera que escoja.
He dicho.
Fuente: RIMA.
Hace unos días el coche que tenemos empezó a fallar, no es que dejara de funcionar, era más bien que si coincidían ciertos factores se encendía una lucecita del tablero con un mensaje amenazador relacionado al motor.
El que un hombre lleve un coche al taller da cierta seguridad porque lo más probable es que el mecánico, si llegara a darse el caso de que quisiera pasarse de listo, es más posible que lo haga con una mujer ……..es horrible lo que digo, pero es así. Además, está el tema del lenguaje porque en términos ‘mecanísticos’ los hombres se entienden perfectamente desarrollando una conversación de lo más fluida entre ellos dejando al resto de las mortales al margen del asunto. Es como cuando dos mujeres hablan de combinación de colores en la ropa o coordinación de bolsa y zapatos….tema incomprensible para los caballeros (ja!).
Había pensando escribir del evento Blog ’08
En otro orden de cosas, como siempre sucede, se me juntan dos cosas interesantes el mismo día y para mi tristeza no podré ir al evento ‘Mundo single’ que se organiza en Sevilla por primera vez. Muchos no sabrán de qué va la cosa con este evento y es normal porque ‘ya tenemos una edad’ jajaja. Se trata de que los solteros vayan a un lugar donde habrá otros solteros (mayores de 30) y lleven a cabo una