Bruselas

2008
07.29

Amanecimos en una Bruselas llena de nubes, el desayuno magnífico del hotel nos dejó listos para el día. Yo había preparado una planeación detallada de nuestro viaje y tomando en cuenta que el mercadillo de antigüedades nos quedaba justo enfrente empezaríamos por ahí.

Al parecer muchos de los anticuarios de la zona del Sablon se instalan los domingos por la mañana en ese mercadillo y lo cierto es que ofrecen cosas preciosas, sin embargo nada en lo que Ángel y yo pudiéramos estar interesados (él siempre busca cámaras fotográficas antiguas y yo llevo bastante tiempo tratando de encontrar mis tan preciadas bañistas de los años 20’s).

Las nubes ahora estaban descargando y aprovechamos que el Museo de Bellas Artes (de arte antiguo) quedaba justo atrás del hotel, ahí recibí la primera muestra de la buena educación (y buen ojo) de los bruselenses, les cuento, hay una tarifa especial para estudiantes menores de 26 años, pero yo no me había dado cuenta de ese ‘detalle’, de manera que al llegar a la taquilla saqué muy orgullosa mi credencial de la universidad y la mostré al chico, la vio detenidamente, me miró a la cara y dijo en francés: los estudiantes deben ser menores de 26 años……yo me quedé con cara de papa porque no había entendido nada, me giré y le pregunté a Ángel qué cosa había dicho, me lo explicó y como no se mentir puse cara de: ‘ni modo, cóbrame normal’, le extendimos el billete y me resigné a no aparentar lo que no era (ya di el viejazo como todos ustedes saben), al contar la feria (el cambio) vi que me había cobrado como estudiante, levanté la cabeza y le sonreí, él muy propio sonrió y siguió a lo suyo…………………….qué subidón de ánimo! jajajaja :D

En fin, el museo fue creado por decreto en 1799 y contiene una gran colección de pintura flamenca de la que soy fan, ya en otra ocasión les he hablado de mi pintura favorita de Van Eyck (que por cierto tiene un lugar especial en la sala de mi casa………y en mexicano remato: que es la de ustedes ;) ). Terminamos de recorrer el museo justo en el momento en que la lluvia daba una tregua así que no esperamos más y salimos corriendo a la calle.

Caminando al centro de la ciudad se hacen cerca de 15 minutos, los edificios con preciosos, grandes, altos y muy elegantes, en muy pocas ocasiones me detengo a pensar en el por qué de las cosas más comunes, pero al ver el clima de verano en Bruselas no pude menos que pensar que esos edificios estaban tan pegados y estrechos por tres razones (es mi teoría eh?), por un lado el país es chico y hay que aprovechar el espacio, por otra parte al estar tan pegados se dan calor unos con otros y para rematar esa unión los hace fuertes porque se defendían en época de guerra, unos a otros al estar tan juntos……………estoy en lo cierto?, sea verdad o no, lo que es irrefutable es que en todas las fachadas se deja ver una elegancia innata, las ventanas, las puertas, los pilares muestran un buen gusto exquisito y han cuidado hasta el más mínimo detalle. El Art Decó salpica toda la ciudad.

Visitamos a uno de los miembros más honorables de la ciudad, el Manneken Pis o lo que es lo mismo, el hombrecillo haciendo pipí. Como ya nos lo habían dicho no nos sorprendió lo pequeña que es la escultura que está en Stoofstraat y Rue de L’Etuve. Hay tres versiones de su creación, la primera cuenta que en época de guerra el ejército enemigo rodeó la ciudad con dinamita por detrás de su muralla, encendieron la mecha y sin que se dieran cuenta un niño local se acercó a ella y orinó encima apagándola, salvando de esta forma a la ciudad de una ruina total.

La segunda teoría dice que el niño salvó a la ciudad de un incendio con su pipí (válgame Dios! pues cuánta agua le daban a tomar a esa criatura!?) y la tercer y más creíble de las teorías habla de el hijo de un rico mercader que un día desapareció y su familia se volvió loca buscándolo sin éxito, ya perdidas casi todas las esperanzas, el padre se lanza al bosque a buscarlo como último lugar y ahí, en mitad del bosque, encuentra a su hijo haciendo pipí, muy quitado de la pena. Como muestra de agradecimiento a Dios, el mercader manda construir una estatura a tamaño real de su hijo en tan ‘memorable postura’.

Los bruselenses se decantan por la primera teoría ya que resulta más heroica, el Manneken pis está desnudo pero se le viste de diferentes maneras dependiendo de la fecha, creo que hasta de Santa Claus en navidad.

Andando por ahí nos dio la hora de comer, nos sentamos en un restaurante que nos puso de ‘picoteo’ una aceitunas picantes buenísimas!, Ángel pidió pescado y yo una ensalada de queso que estaba realmente buena, de postre no podía faltar el chocolate y nos pedimos en Godiva un batido y un pincho de fresas bañadas en chocolate blanco y negro que estaba pa’ morirse de la alegría, y eso lo digo desde mi punto de vista que no es el de una persona que prefiera lo dulce sobre lo salado.

Después de la comida fuimos por el coche, teníamos dos razones importantes, la primera es que teníamos que sacarlo del centro ya que el lunes, como he dicho, se celebraba el día nacional y nuestro hotel estaba en el centro de las celebraciones, de manera que la policía cerraría la zona sin darnos oportunidad de salir por la mañana rumbo a Gante-Brujas. La segunda razón es que dos de los sitios que teníamos que visitar estaban lo suficientemente alejados del centro como para justificar el uso del coche.

Marcamos en el GPS el Atomium y salimos del estacionamiento, la ruta que seguimos nos llevó por los barrios más dispares de Bruselas, pasamos por zonas obreras, barrios de inmigrantes, área de casas elegantísimas y calles comerciales, de la nada surgió el Atomium.

Esta enoooorme construcción representa una molécula de hierro, fue diseñada por André Waterkeyn para la exposición de 1958 con la idea de que estuviera ahí 6 meses, el éxito fue tal que los bruselenses se negaron a que la desarmaran y, tal como la Torre Eiffel en París, el Atomium se quedó y es ahora un símbolo (quizá es EL símbolo) de Bruselas. Mi planeación, en su columna de observaciones, le señalaba al Atomium: dicen que no tiene mucha gracia. Mentira! es muy fotogénico y se te van los ojos mirando su tamaño y perfecta forma.

Existe un elevador que te lleva a lo más alto y han instalado exposiciones en su interior, esto no lo puedo confirmar ni describir porque no entramos, era realmente caro y había mucha fila, pero desde fuera pudimos ver cómo unos valientes se tiraban por tirolina desde la bola más alta hasta la explanada. Esto es otra cosa que me llamó la atención, la manía que tiene los belgas en tirarse por tirolina jajajaja donde haya mejillones y tirolina……..habrá belgas jajajaja :D

Después de fotografiar hasta la saciedad al Atomium, le di al GPS una dirección, Ángel no sabía nada y sólo le dije que condujera sin preguntar, rodeamos el Palacio Real en el que se veía mucho movimiento, supusimos que preparaban la fiesta. Después de una curva pronunciada vimos aparecer a la Torre Japonesa y al Pabellón Chino.

La historia nos dice que el Rey Leopoldo luego de visitar la Exposición Universal de 1900 se quedó maravillado con lo que vio en los pabellones orientales y le pidió al arquitecto Alexandre Marcel que construyera en la parte norte de su ‘jardincito’ una Torre japonesa y un Pabellón chino, todo de madera traída expresamente de tierras orientales. Es un lugar digno de visitar porque en el centro del más europeo de los panoramas se yerguen las construcciones más originales de la escena bruselense y son orientales! jajaja.

Lo más extraño del día estaba por venir, salimos de esta visita y nos subimos al coche, como he dicho estábamos en la parte norte del Palacio Real que tiene varias salidas, pues bueno empezamos a avanzar y vimos muchos coches de esos que te hacen saber que alguien importante va dentro, como iban muy lento saliendo del Palacio alcanzamos a ver, en la parte trasera de uno de los coches, a la reina Fabiola!……yo me quedé atónita, no estaba segura de que fuera ella porque obviamente sólo la había visto en revistas, pero Ángel que tiene una reacción más rápida, bajó la ventana y le gritó: adiooooooossssss levantando la mano, para nuestra sorpresa la reina se giró, sonrió y le dijo adiós! jajajajaja fuimos saludados por la realeza! :D   acto seguido Ángel estacionó y llamó a España, a su madre, para contarle la escena :)

Llegó la tarde y nos fuimos flechados a la Gran Plaza después de estacionar en la Estación Central. Sin duda la gente no exagera cuando dice que es una de las más bellas del mundo, es preciosa!, imaginen una plaza de grandes dimensiones, totalmente cuadrada y flanqueada por cuatro lineas de edificios maravillosos compitiendo entre sí en belleza.

La plaza data del siglo XV y es ahí cuando los distintos gremios se ubican en la plaza donde tenía lugar el mercado de la ciudad, como todos querían ser los más admirados no ahorraban un sólo centavo en la fachada de su edificio, de esta forma cada uno tiene un sello particular muy peculiar y donde los elementos decorativos no escatiman en detalle.

Ángel se puso a tomar fotografías como loco y yo me dediqué a mirar los años en los que habían sido construidos, ahí se nos pasó el tiempo y caminando por una de sus calles encontramos una tienda de galletas súper original, se llama La Cure Gourmande, han escuchado hablar de ella?, era la primera vez que entraba pero el olor es riquísimo, además de comprar unas galletas (que nos sirvieron de desayuno más adelante en el viaje), compramos una lata amarilla con el sello de la empresa que ahora está muy a gusto viviendo en una repisa de mi cocina :)

Como nos habían dicho que a la plaza había que verla de día y de noche hicimos tiempo por ahí para verla encendida. Bruselas es para caminar y uno de los atractivos que ofrece son las imágenes de cómic que decoran muchas de las fachadas de los edificios, de hecho existe la ruta cómic que fue establecida en 1991, actualmente hay 24 frescos repartidos por la ciudad, de grandes dimensiones muestran algunas escenas de los cómics más significativos para los bruselenses, ni que decir que Tintín es protagonista de alguno, así cayó la noche….

Regresamos a la plaza y nada, no estaba iluminada!…….no quedó más remedio que cenar jajajaja nos sentamos en una taberna muy cercana a la plaza y desde su ventana podíamos estar pendientes del encendido, hacía mucho frío y afortunadamente la taberna tenía chimenea que estaba encendida en pleno julio!.

Pedimos mejillones otra vez y es que la gran variedad de recetas son dignas de ser probadas, esto, y además que somos fanáticos de los mejillones nos llevó a probar en el viaje más de 6 recetas diferentes. Siempre llevan apio y hierbabuena, luego empiezan las variantes, algunas recetas llevan vino blanco, otras sólo ajo, algunas más arriesgadas llevan curry o picante, las más suaves las hacen son crema (nata) y cebolla, total, que las probamos casi todas. También ahí fue cuando conocimos la cerveza Kriek, que tiene como base las cerezas y sabe riquísima, como a paleta de caramelo tutsi pop :D

La plaza no fue encendida nunca, salvo el Ayuntamiento que prendió algunas luces para conformar a los turistas que estábamos por ahí esperado el momento. Volvimos al hotel caminando, aguantando el frío y apreciando la belleza de la ciudad por la noche.

He puesto fotos nuevas, seguiré subiendo conforme vayan siendo procesadas :D

Mañana, no se pierda usted la aventura que lleva por nombre: ‘de Bruselas a Gante’ también denominada ‘cómo fue que descubrimos la honradez de los bruselenses’ o también titulada: ‘a Ángel le hace falta urgentemente el ginkgo biloba’.

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